Un Gobierno en diferido

GUSTAVO HERMOSO

Foto J.J. Guillén (EFE)

Está de vez en cuando bien consultar el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la RAE para los amigos. Está bien porque con tanto juego de palabras y tanto enredo, se puede perder el significado de las cosas. En definitiva no es más que una serie de eufemismos o palabras con múltiples sentidos que se lanzan para distraer, confundir o, simplemente, ocultar las cosas.

Veamos qué dice la RAE para diferido, palabra de moda donde las haya, que puede confundirse con diferir: dicho de un programa de radio o televisión, que se emite con posterioridad a su grabación.

Pero cuando se utiliza diferir (aplazar la ejecución de un acto) y se conjuga tan gracioso verbo, puede significar otra cosa o la contraria, como le gusta decir a nuestro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Desde luego le han tomado gusto a la palabreja en el PP y la sociedad, tan dada a los chascarrillos, juega con ella como hacen los chiquillos con cualquier cosa que se encuentran. Debe de ser que como el jefe es gallego, le ríen las gracias diferidas en esa ambigüedad tan propia de esas tierras.

Tanto la barajan –la famosa palabra– que hasta la utilizan sin mencionarla. Una buena muestra de ello son las comparecencias, por llamarlas de alguna forma, de Rajoy. El miércoles 3 de abril volverá a diferirse a si mismo a través de una comparecencia grabada o en directo, qué más da. No hay ninguna diferencia, porque el presidente no aceptará preguntas. Es el ordeno y mando, la apropiación indebida del poder, que hace pasar por el aro a todo el mundo.

Pero no solo es diferida la actuación de Rajoy o el despido de Bárcenas. Lo son las risitas del rosario de encausados, imputados y sospechosos de turno con que nos alimentan los informativos a diario. Porque diferir también significa “no estar de acuerdo”.

Un momento. Llegados a este punto, ¿qué quieren decir o inducir cuando difieren o son diferidos toda esta sarta de políticos de sobre y fotos comprometedoras? Yo no les quiero liar, todo lo contario, ellos sí.

Cuando el Gobierno anuncia una comparecencia de Rajoy a través de una pantalla y sin aceptar preguntas de los periodistas, está diciendo que pasan de nosotros, es decir, de todos los que no son ellos. Su endogamia burlona nos hace diferir, no estar de acuerdo, con lo que hacen. Así, de tal modo, este país se ha convertido en el reino de lo diferido, de la simulación. Por ejemplo, Rajoy simula comparecer, pero no lo hace.

No es más que el reflejo de la realidad, de quien es lo que no es, pero aparenta ser otra cosa. De cómo los responsables de lo que ocurre, léase bancos, políticos, empresarios, estafadores o yernos espabilados, pasan de culpables a víctimas.

Y si no, ahí está el escrache. Qué molestia. A la cárcel con ellos. Acosadores, terroristas, antisitema.

Mientras Rajoy comparecerá, o no, por televisión, o no, diferidamente, o no, para que la sociedad difiera de su diferido y así nadie sepa qué está diciendo, si es que dice algo o no.

Dios mío, me estoy contagiando.


2 comments
  1. Anónimo says: abril 3, 20139:17 am

    Aunque te lo diga en diferido no difiero en absoluto de tu post.

  2. dondup madrid says: abril 16, 20139:20 pm

    Un Gobierno en diferido | Voz Alta Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta interesante información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este blog.

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