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Sistema financiero

VOZALTA

Ilustración de José Luis Cabañas

Sus derechos valen poco, es verdad, pero son sus derechos. Todos los que en estos días les arrebatan una sanidad pública universal y gratuita, les hacen pagar para acceder a una justicia que ha dejado de ser igualitaria, les exigen unas tasas que ponen difícil la enseñanza superior, legislan a favor de los bancos que les echan de sus casas dejándoles en la calle y endeudado de por vida, todos esos, repito, conocen los derechos fundamentales de la Constitución Española y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificada por España.

No solo los conocen, sino que miran hacia otro lado cuando favorecen a los que les mantienen en el poder. Porque sepa que no es usted quién les tiene allí a través de las urnas, decorado de cartón tras el que se esconde la realidad, sino los dueños y señores de sus vidas, y también de las de los políticos; las grandes fortunas que dominan la economía mundial a través de los bancos.

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VOZALTA

Es el colmo. Una serie de empresas, compuestas por accionistas, reclaman al Gobierno que pongan peajes en todas las carreteras españolas para enjuagar sus pérdidas. Es como si mi cuñado y yo invertimos 60.000 euros cada uno en un taxi y cuando nos va mal reclamamos al ayuntamiento que cobre a todos los conductores por usar el coche y así no quebramos.

Estas empresas tienen nombre y apellido (Henarsa, CESA, Cintra, etcétera) y un accionariado que invirtió su dinero en un proyecto. ¿Si hubieran ganado dinero hubieran repartido dividendos con todos los españoles? Va a ser que no.

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VOZALTA

El Gobierno no es el dueño del país, es el administrador. Se nos olvida este detalle cuando vemos que toman decisiones que los dueños, los ciudadanos, no aprueban.

Reforman el mercado laboral para abaratar el despido, no nos engañemos, a espejo y semejanza de otros países. Países ricos a los que nos asemejamos en más bien poco. Ahí está la diferencia.

Mantienen una justicia politizada, inclinada a proteger al capital y no al ciudadano.

¿Quién ha vivido realmente por encima de sus posibilidades?

Las medidas tomadas dejan indemnes a los poderosos, a los que no se les ha pedido nada, más bien se les ayuda a través de los dineros europeos y se van a ir de rositas.

Estos y otros jugosos puntos trata el Gran Wyoming en Alcalá de Henares el 22 de junio de 2012. El vídeo es un poco largo, pero no tiene desperdicio.

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VOZALTA

Foto Carles Francesc / ELPAIS.com

El hombre, en su ignorancia, estaba rodeado de un bosque del que desconoce sus límites. En su afán de descubrir, comenzó a talar árboles a su alrededor, en círculo. Pronto se dio cuenta de que cuánto más grande era el círculo y su conocimiento, más le quedaba por descubrir. Así se ha llegado al manido bosón de Higgs y a la pifia de Bankia.

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VOZALTA

¿Por qué tienen que pagar las medicinas aquellas personas que han estado cotizando a la Seguridad Social decenas de años, pagando sus impuestos y siendo buenos ciudadanos?
Porque los gobiernos, títeres del más duro capital, no tienen ni un gramo de honestidad para pedir ese dinero a quienes, en múltiples casos y tramas, se han enriquecido con él.
Porque no tienen la valentía de meter en la cárcel y embargar y perseguir hasta el último euro malversado, esté donde esté.
Porque nos engañan una y otra vez despistándonos con primas de riesgo y bonos a 10 años y no son lo suficientemente honrados como para decir la verdad.
Porque pertenecen a la misma clase de usurpadores que se alimentan del trabajo ajeno y se disculpan unos con obsceno encubrimiento.

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GARCILASO

Foto Bernardo Díaz / EL MUNDO


El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha afirmado sobre Bankia, que “el Gobierno apoyará plenamente las necesidades de capital que resulten del plan de viabilidad”. O lo que viene a ser lo mismo, para no dejarla caer, inyectarán el dinero que sea necesario.
La cuestión es de dónde lo van a sacar. Si existe un problema de liquidez y no se puede imprimir dinero, ¿qué opción queda? Es necesario que el titular de Economía explique cómo va a realizar la multiplicación de los euros, cual milagro mesiánico a orillas del mar de Galilea. Si no lo explica es tal vez porque no pueda. Tampoco revelan los prestidigitadores sus trucos de magia que, como todos sabemos, trucos son.

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GARCILASO


Lo que nos molesta de la amnistía fiscal es que sigamos pringando los mismos.
¿Por qué en vez de premiar el fraude no se persigue? Quizá porque se violaría una ley no escrita que es “si pagas es porque no puedes evitarlo”.
¿Realmente es más fácil perdonar a perseguir?. ¿Cuánto costaría montar un equipo de inspección fiscal que siguiera a estos defraudadores?. En estos momentos de recortes ministeriales, se podrían pasar efectivos de otros ministerios a Hacienda para que esta fuera contundente. Es una cuestión de administración de recursos.

Pero va a ser que no.

En definitiva, a los que pagamos impuestos nos sale más caro todo: las escuelas, las carreteras, las medicinas…, todo.
Se sigue premiando el fraude y la sombra de la sospecha, al menos la mía, se extiende sobre quien legisla en este sentido. Al fin y al cabo, iniciativas en este sentido alejan, increíblemente más, a la clase política del ciudadano.
Pero el ciudadano tiene su responsabilidad, ya que en el fondo permitimos todo esto.
Esta es una sociedad sometida. Es una sociedad adormecida. Es una sociedad corrupta y no solo en las esferas políticas y de influencia, sino en todas.
Porque qué ha sido la burbuja inmobiliaria sino un juego masivo en el que hemos participado la mayoría sabiendo que era una quimera y no otra cosa. En definitiva el juego consistía en enriquecerse lo máximo posible hasta que la partida se acabara.
Parece que la partida efectivamente se ha acabado, pero no para todos.
Los sueldos absolutamente escandalosos de algunos directivos son un insulto para los trabajadores de esas empresas y actitudes como la amnistía fiscal son otro insulto proferido por los legisladores. Estos que nos piden sacrificio.

Sacrificio para que los bancos compren dinero barato financiado por los ciudadanos y nos lo presten a intereses más altos o especulen con él, acaparándolo o comprando deuda pública al 5% cuando el banco central se lo ha prestado a ellos al 1%. Es nuestro dinero.

A esto se le llama usura.

Ahora los evasores de impuestos estarán brindando con cava la decisión del Gobierno, mientras la mayoría de los españoles, mayoritariamente responsables, ven como su IRPF sube, su puesto de trabajo peligra y sus derechos quedan liquidados.
Lo que digo. Seguimos pringando los mismos. Es un insulto y eso, cabrea.

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VOZALTA


Ver gráfico en alta resolución

La deuda griega es una mierda. La irlandesa no vale para nada. Los bonos portueses, basura. España y sus emisiones, bajo sospecha.

¿Quién dice todo esto, quién otorga la calificación de bueno, excelente, aceptable o pura basura?

Llevamos meses oyendo hablar de las calificaciones AAA, AA, BB, etcétera. Estas calificaciones las otrogan unas compañías llamadas agencias de calificación. En base a sus opiniones califican la calidad de las emisiones de deuda soberana de los países. Es decir, si estos países van a ser capaces de pagar sus deudas, devolver el dinero que los inversores les han prestado con sus correspondientes intereses.

Estas compañías de calificación, S&P, Moody’s y Fitch principalmente, son propiedad de unas empresas que están participadas, en un porcentaje significativo, por los grandes grupos de inversión (ver gráfico en alta resolución). Estos grupos son los principales compradores de deuda fija, privada o estatal, que está sujeta precisamente a la calificación de las agencias. Sus principales ejecutivos están ente las personas más ricas del mundo según Forbes.

La ecuación es fácil: si el grupo de inversión está interesado en comprar bonos con un interés alto, solo tiene que transmitir a la agencia de calificación que baje la nota de los mismos. Los inversores desconfiarán y el emisor de los bonos no tendrá más remedio que ofrecer un interés superior para que sean atractivos y poder venderlos. Si la tuerca se aprieta más, se puede llegar a que los intereses que tenga que ofrecer el emisor sean tan altos que se haga prácticamente imposible pagarlos, con lo que la línea de financiación se corta, la calificación vuelve a bajar y el país o la empresa quedan estrangulados. Luego, a precio de saldo, se puede comprar un país entero o una multinacional.

Las empresas involucradas, y que tienen importantes paquetes de acciones en las agencias de calificación, son estadounidenses o ligadas a los bancos franceses y, sobre todo, alemanes. Todos ellos están interesados en un euro débil que se ha ido convirtendo en una alternativa al dólar como moneda refugio. En el caso de Alemania, cuya emisión pública tiene la máxima calificación y es referencia para caldular la prima de riesgo, esta estrategia les permite financiarse al mínimo coste.

Estas agencias son las mismas que otorgaron la máxima calificación a Lehman Brothers y a las llamadas hipotecas basura o subprime, por poner solo dos ejemplos.

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