VOZALTA

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La deuda griega es una mierda. La irlandesa no vale para nada. Los bonos portueses, basura. España y sus emisiones, bajo sospecha.
¿Quién dice todo esto, quién otorga la calificación de bueno, excelente, aceptable o pura basura?
Llevamos meses oyendo hablar de las calificaciones AAA, AA, BB, etcétera. Estas calificaciones las otrogan unas compañías llamadas agencias de calificación. En base a sus opiniones califican la calidad de las emisiones de deuda soberana de los países. Es decir, si estos países van a ser capaces de pagar sus deudas, devolver el dinero que los inversores les han prestado con sus correspondientes intereses.
Estas compañías de calificación, S&P, Moody’s y Fitch principalmente, son propiedad de unas empresas que están participadas, en un porcentaje significativo, por los grandes grupos de inversión (ver gráfico en alta resolución). Estos grupos son los principales compradores de deuda fija, privada o estatal, que está sujeta precisamente a la calificación de las agencias. Sus principales ejecutivos están ente las personas más ricas del mundo según Forbes.
La ecuación es fácil: si el grupo de inversión está interesado en comprar bonos con un interés alto, solo tiene que transmitir a la agencia de calificación que baje la nota de los mismos. Los inversores desconfiarán y el emisor de los bonos no tendrá más remedio que ofrecer un interés superior para que sean atractivos y poder venderlos. Si la tuerca se aprieta más, se puede llegar a que los intereses que tenga que ofrecer el emisor sean tan altos que se haga prácticamente imposible pagarlos, con lo que la línea de financiación se corta, la calificación vuelve a bajar y el país o la empresa quedan estrangulados. Luego, a precio de saldo, se puede comprar un país entero o una multinacional.
Las empresas involucradas, y que tienen importantes paquetes de acciones en las agencias de calificación, son estadounidenses o ligadas a los bancos franceses y, sobre todo, alemanes. Todos ellos están interesados en un euro débil que se ha ido convirtendo en una alternativa al dólar como moneda refugio. En el caso de Alemania, cuya emisión pública tiene la máxima calificación y es referencia para caldular la prima de riesgo, esta estrategia les permite financiarse al mínimo coste.
Estas agencias son las mismas que otorgaron la máxima calificación a Lehman Brothers y a las llamadas hipotecas basura o subprime, por poner solo dos ejemplos.
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