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Casa Real

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GUSTAVO HERMOSO

Juan Carlos I está maltrecho. No es para menos tras una vida de rey. A sus 75 años, edad no demasiado avanzada para lo que se gasta últimamente, está bastante cascado. Sobre todo en el tema de las articulaciones. Parece ser que los Borbones arrastran una propensión a la artrosis de forma genética. Mala cosa esa de los huesos. Ahora le toca a la columna, que ha dicho basta. Le van a meter en bancada mientras otros se tienen que conformar con paracetamol.

Mirando con detenimiento las pasadas por el taller, como las llama el monarca, se puede apreciar que la mitad de ellas, sobre todo desde que ascendió al trono en 1977, tienen relación con la buena vida, es decir, con una vida de reyes.

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GUSTAVO HERMOSO

Qué tendrán los reyes que todo les sienta bien. Hasta las prótesis de titanio y teflón brillan distinto cuando están en carnes regias. Juan Carlos de Borbón se ha vuelto a romper y todo el aparato informativo se ha engrasado para seguir con detalle la reparación.

Una clínica privada, unos cirujanos de postín, un equipo quirúrgico de primera y una prótesis de clase AAA con materiales de primera calidad, nada de made in Taiwán. Mal día para tener guardia en ese hospital y tener que cambiar la bolsita de los pises a su majestad. ¿O los monarcas no hacen esas cosas?

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GUSTAVO HERMOSO

Foto Cuatro

Don Juan Carlos, Jefe del Estado Español, se ha roto la cadera mientras practicaba un de sus muchas aficiones, la caza.
También son conocidas de don Juan Carlos otras diversiones como el esquí, las motos y coches de gran cilindrada. Todas ellas realizadas en los más elegantes sitios del mundo.
Hace poco, en el acto de de enrega de becas en Barcelona, el Rey manifestó quel “hay noches que el paro juvenil me quita el sueño”. Son palabras, solo palabras que entran en contradicción con su comportamiento del primer español ejemplar. En español al servicio de su país. Esta actitud, propia de una clase alejada del resto, es un motivo más para preguntarse si este Estado puede permitirse tener un rey y una Casa Real, que últimamente hace aguas por los cuatro costados.

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