GUSTAVO HERMOSO
Foto Shorpy Historical Photo Archive.
Barrendero en la calle Washington, Nueva York, marzo de 1943.

Me atraen poderosamente las fotos antiguas. Esas fotos envejecidas, desvaídas que atraparon esos momentos de felicidad o insulsamente cotidianos. Es alquimia en estado puro, la esencia de la vida atrapada entre la emulsión y el objetivo. Es la sonrisa eterna, la mirada fija, la emoción detenida como un reloj que solo marca una hora.
No lo puedo evitar. Cuando contemplo esas imágenes viejas, en las que la vida se detuvo en un quinceavo de segundo, comienzo a calcular mentalmente cuántas de las personas que aparecen estarán vivas. A veces no hay duda, todas son un montón de huesos. En otras, por la cercanía de la instantánea, la suerte está repartida, pero en cualquier caso ya nada es igual. Los rostros, la ropa, los paisajes se han decolorado por el efecto de la química, que obstinadamente nos recuerda que el tiempo solo transcurre en un sentido.
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