VOZALTA

Foto UNFPA

Nasra está descansando. Cerca suyo, su hijo Nahim corretea con otros chiquillos. En la placidez del descanso su mente se afloja y sueña. La recuerdos de Nasra se ordenan y juegan entre si cómo lo hace su hijo y poco a poco construye imágenes agradables que la sumergen en una ensoñación. En ella, su pequeño juega con una pelota en la entrada de una casa cuando vuelve del colegio. Para Nasra es la felicidad.

Nasra y Nahim viven de asentamiento en asentamiento en Sudán Occidental, en Darfur. Hace mucho tiempo que se olvidó de la dureza de la vida con sus padres llevando el ganado por unas tierras difíciles, porque la dureza de ahora es superior a la de aquellas caminatas interminables buscando pasto y agua. Ahora no hay cabras, no hay pastos y la poca agua que ve, sale de cisternas de camiones de ACNUR.

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GUSTAVO HERMOSO

Me cuenta un buen amigo, lector asiduo de esta página, que está un poco cansado de leer críticas y artículos de opinión sobre lo que viene siendo el monotema de este país, la crisis, la corrupción, el descrédito. Y tiene razón.

Me propone pasar a la acción a través de un sitio web donde se planteen soluciones efectivas para dar la espalda a aquellos que nos esquilman, torean y toman el pelo. Es más, plantea acciones que se podrían catalogar como de radicales, pero efectivas en el día a día. Los descomunales peajes energéticos que tenemos que pagar son un ejemplo y cómo pagar menos, no pagar o buscar fuentes alternativas de energía, en lo que se viene llamando conocimiento suprimido, son algunas de ellas.

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GUSTAVO HERMOSO

¿Cómo no escribir hoy sobre la foto de los diputados regionales del PP en la Asambleade Madrid? Los pobres, está claro, se aburren. Como mi vecina del segundo, que en las reuniones de vecinos juega con su iPhone y no se entera de la derrama del tejado. Así pasa, que luego dice que no está dispuesta a pagar ni un euro más y es que no se ha enterado de que se le viene el techo encima al del tercero. Es inquietante pensar cuántos asamblearios hubieran deseado echar una partidita y no se atrevieron en la sesión en la que se aprobaba la gestión privada de varios hospitales en Madrid.

Es una cuestión no solo de responsabilidad, sino de respeto. En un momento en el que gran parte del país está que echa las muelas por los recortes y privatizaciones y tiene en la pica a la clase política, estos diputados deberían tener un poco de cuidadín.

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GUSTAVO HERMOSO

Salvador Allende, en el centro, en la última foto en la que aparece vivo.

Qué extraño paralelismo me lleva a recordar a Salvador Allende en Navidad. Quizá sea la sensación percibida de que esta Navidad de 2012 es de las más tristes que recuerda la gente. Lo he oído en el mercado, en el quiosco de periódicos, en la administración de loterías, en el bar. España no está en guerra, al menos en una guerra de balas y fusiles, pero el estado en el que se vive es como de contienda. Desde que empezó la crisis, el gasto medio por persona ha descendido un 37% en Navidad. El consumo retrocede en todos los apartados, menos en el de alimentación, que se recupera tímidamente. Las penas con pan son menos.

Pero ¿qué tiene que ver Allende con esta Navidad?

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GUSTAVO HERMOSO

Foto Shorpy. Comedor de leñadores en Minessota (1937)

Parece que no hubiera crisis. Muchos restaurantes están llenos los fines de semana con personas dando cuenta de paellas, solomillos y rodaballos. Quién se pase cerca de uno de ellos se asombrará. Es como si hiciéramos realidad la máxima de comamos y bebamos, que mañana moriremos. ¿Será por el fin de los tiempos que auguraron los mayas o por aquello de que me quiten lo bailao?

Bueno, no es sorprendente, a los restaurantes se va a comer y en fin de semana para celebrar algún aniversario con niños, suegra y abuela incluida. No se puede esperar otra cosa que gente comiendo. Es como si se va a un hospital y causa asombro el que esté lleno de enfermos y miasmas. No se puede decir que este país sea tierra de enfermos o de yantadores por esa simple observación.

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GUSTAVO HERMOSO

Había en mi pueblo un hombre que bebía mucho. Era capaz de tomarse seis, siete, ocho copas seguidas. Estaba borracho casi siempre y todos nos preguntábamos hasta dónde podría llegar. Un día su hígado dijo basta y murió. Es posible que se pasara de su dosis diaria o que la acumulación de alcohol en su cuerpo fuera tal que no lo resistiera.

Día sí y día no conocemos de alguien que se ha quitado la vida porque iban a desahuciarle, lo que en román paladino viene siendo dejarle en la puta calle, a su suerte. ¿Cuántos suicidios hacen falta para que la Ley cambie?

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GUSTAVO HERMOSO

Al tiempo que la vida avanza y el calendario adelgaza, ¿quién no mira adelante pensando en su vejez? Es un ejercicio saludable comprender que el inexorable avance de la vida nos conduce a un sitio común para ricos, pobres, reyes y lacayos. Pero mientras ese momento llega para igualarnos, la vida nos diferencia. Más que la vida, la injusticia de la sociedad.

Refiriéndonos solo a nuestra parte del mundo, cualquiera que ande por los cuarenta y tantos estará echando cuentas de qué le espera en unos años. El futuro no es muy alentador, salvo que la cuenta corriente tenga muchos dígitos y permita pagarse uno de su bolsillo la pensión. Otra cosa no va a haber. Cada vez quedan menos familias numerosas en las que la solidaridad hacía de paraguas a los más mayores y por otro lado, cada vez hay más en las que los jóvenes llevan una vida desapegada, corta de valores, en la que la máxima es el éxito y la comodidad. Menos mal que nos queda Papá Estado.

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GUSTAVO HERMOSO

Foto Shorpy

Abierta la veda del empleado en forma de reforma laboral, nada puede parar a los empresarios que reducen gastos recortando plantillas y sustituyendo mano de obra por otra más barata. Nada, salvo los jueces.

Quienes estén al frente de un juzgado y les toque la papeleta de dirimir sobre un ERE, tienen una enorme responsabilidad. Por un lado aplicar la ley atendiendo a las causas estrictamente legales, que es lo que se espera de un juez, pero por otro, interpretarla con sentido común y frenar a quienes convierten a los trabajadores en casillas de una hoja de Excel.

Muchos de ellos han visto que los expedientes de regulación de empleo son simples artimañas para hacer caja y aumentar los márgenes de beneficio. Ahora es cuando están llegando masivamente las causas a los juzgados y ahora es cuando los jueces pueden tener un papel decisivo en este despropósito. La sensibilidad es imprescindible para frenar la sangría laboral en forma de sentencias que, ajustándose a derecho, sirvan de aviso a navegantes, léase empresarios, que se parapetan tras bufetes de abogados de cinco estrellas o maquillan y manipulan las cifras de negocio.

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